22 feb. 2015

Se tu mism@

                         

Últimamente me siento un poco hastiada, con muchos pensamientos en la cabeza y muchas decisiones, un poco complicadas, que tomar. Es por ello mi ausencia durante estas semanas.

En este Domingo tan lluvioso me gustaría compartir con vosotr@s alguna reflexión personal. Espero que no os importe.



"Ten autoestima, cree en ti".
¿Te suena la frase verdad? Probablemente, como a mi, te la habrán dicho más de una vez que otra. Somos seres humanos excepcionales, capaces de hacer cosas sorprendentes y no lo valoramos. No pretendo escribir una entrada sobre lo poco agradecidos que somos, (yo la primera), ni dar lecciones de moral, moralidad, o cualquier otra cosa similar, porque creo que no soy quien para ello.

Soy veterinaria, curo animales, y si de base mi campo no es la psique humana mucho menos lo es cuando estoy rodeada cada día de seres vivos que no son conscientes de su propia existencia (tal vez por eso tengan tantos valores de los que muchos humanos carecen), y es por eso por lo que no pretendo aleccionar, tan solo compartir mi opinión.

"Quiérete" nos dicen a menudo, no solamente los que nos quieren, los que nos rodean, etc. Nos lo dice la televisión, los anuncios, las revistas de moda, estamos diariamente bombardeados de información sobre lo mucho que nos deberíamos de querer y de como hacerlo: "Aceptándose a uno mismo". Ale, ya está es así de fácil.

Pues no, no lo es. Tal vez sería más sencillo si en la página siguiente a donde hemos leído que debemos aceptarnos tal como somos no se nos estaría vendiendo la última crema antiarrugas o anticelulítica, o un tinte de pelo, o la última operación de Kim Kardashian.
Dejaría de existir la operación bikini con la que miles de revistas del corazón empiezan a llenar sus portadas desde el mes de Abril y que tantas tartas nos obligan a rechazar, y tal vez dejarían de existir los complejos.
No conozco a nadie que no tenga complejos. ¿Tu sí? Puede que estés pensando que seguro que algún complejo tendrá pero que no lo parece porque tu vecina Mari Pili cuelga selfies suyos a diario, de manera ególatra.

Y eso, amigos, es otro error.

Si no tuviésemos suficiente con tener que aguantar a la famosa de turno hablando de que está así de estupenda porque bebe mucha agua y duerme 8 horas, a la talla 38 que en una tienda te entra y en otra no te sube de la rodilla o a la mirada crítica de los parientes cuando llegan las reuniones familiares y hacen apreciación sobre si has subido o bajado de peso, nosotros, queridos, somos nuestro peor enemigo. Nosotros mismos y unos con otros.

A lo mejor tu vecina Mari Pili no es una ególatra, a lo mejor se siente la más desdichada del mundo por ese lunar que tiene en la mejilla o porque tiene un pecho más grande que otro, pero ese día y el anterior, se ha esforzado por quererse un poco más, por verse más guapa, y ha decidido pintarse los labios rojos y hacerse la raya del ojo, y ha decidido inmortalizarlo y compartirlo, y es probable que no fuera por ser pretenciosa sino porque ese día se ha querido y ha querido compartirlo con el mundo, que en vez de pensar bien pensamos en lo creída o (de nuevo) ególatra que es.
(Ojo que no hay que confundir autoestima con vanidad, que ese es otro asunto y la línea entre ambos no es tan fina como pueda parecer. Y es por ello por lo que odio tanto que a los blogs personales y sobretodo a aquellos que están detrás de la pantalla de blogs de moda se les llame egobloggers).

Si vives en una ciudad pequeña y un día decides ponerte un sombrero y salir a la calle te mirarán como si llevaras en la cabeza un nido de cuervos, y algún osado tal vez se atreva a preguntarte que por qué te lo has puesto, como si tuviese, por necesidad, que existir una razón de peso para ponerse un sombrero.
También te cruzarás con muchas miradas que cuando coincidan con la tuya mirarán a otra parte, pero tu sabrás que están pensando en lo rar@ que eres por ponerte un sombrero. Y esto, nos guste o no, pasa, y pasa mucho, y todos lo consentimos y a la vez lo practicamos a diario.
¿Quién no se rió cuando Esperanza Aguirre salió con aquellos calcetines puestos con sus zapatos? Puede que esa señora, por su manera de pensar, te parezca, como a mi, un personaje, pero tiene todo
el derecho del mundo a vestirse así, que por otro lado, y si no recuerdo mal, juntar sandalias con calcetines por aquel entonces era tendencia, pero todos nos reímos de ella.
¡¿Cómo se le ocurre a una señora de su edad vestirse de esa guisa?! (no nos engañemos que si hubiera sido tu prima la del pueblo, mucho más joven, hubieses pensado lo mismo, pero si hubiese sido la mismísima Miranda Kerr hubiéramos aplaudido con las orejas y hecho una reverencia).
Ah, no nos olvidemos de la Espe, que ese día llegó a su casa, abrió la revista de turno y leyó que era importante quererse y aceptarse tal como uno es, mientras fuera le llovían las críticas por su apariencia.



Con esto, quiero decir que ni más ni menos esto existe porque nosotros lo alimentamos. En otros países nos llevan un gran avance al respecto pero la autocrítica es prácticamente igual en todos los países desarrollados.
La sociedad nos han enseñado indirectamente a compararnos, unos con otros, y lo que es más grave con los productos del photoshop. Pretendemos tener los muslos de la modelo de la portada de Vogue, el pecho firme de un ángel de Victoria Secret o los labios de la actriz del momento, y sabemos, antes de intentarlo que no nos vamos a parecer, y llega un punto en que algunas personas están tan desesperadas que bien sea por parecerse a... o por la frustración que les produce no ser perfectos usan su salud, sin ser consicientes plenamente de ello, como moneda de cambio cuando compran humo.
 Y así aparecen, entre otras cosas, los trastornos de la conducta alimentaria, la gente que se deforma la cara a golpe de silicona, los pacientes de quirófanos clandestinos donde se realizan nefastos aumentos de pecho etc. Y todo, seguramente será, porque se quieren a ellos mismos y si no lo hacen la culpa es solo de ellos, ¿no?

Vayamos con el primer ejemplo. Tan sólo en España los Trastornos de la Conducta Alimentaria afectan a un 16% de la población, que personalmente me parece una barbaridad. Y si estás pensando que eso es porque la gran mayoría son niñas que en su infantilismo quieren parecerse a una supermodelo te equivocas, pero ya, hasta esa explicación que mucha gente da suena despectiva. La culpa es de la mente infantiloide e incosnciente de esas niñas, o de sus padres que no las han enseñado a aceptarse tal como son. Por supuesto.

Hace unos años se puso de moda un movimiento blogger en el que quien quisiera podía publicar algo sobre la anorexia o la bulimia. Siempre y cuando usase tags que tuvieran relación con ello, de tal manera que si alguien se encontraba por el ciberespacio buscando, por ejemplo, cómo vomitar más fácilmente se topase con esas "falsas" páginas y que eso le ayudara a recapacitar. Leí a varios bloggers que hicieron aportaciones magníficas, os pongo como ejemplo, el que ha permanecido en mi mente todos estos años:




Este texto lo escribió un tal Manuel M. Almeida y que para mi no podía estar más acertado. No es el problema de quien lo sufre ni de su familia, es un problema de sociedad, si todos nos centrásemos en nosotros mismos, para bien, si no criticásemos a nadie ni pensáramos mal de nadie nadie se preocuparía por el qué dirán o el qué pensarán los otros.

Con todo esto quiero aclarar que no estoy ni a favor ni en contra de la cirugía estética, de las dietas, o de que cada uno quiera verse mejor. Estoy a favor de la vida saludable, de ser feliz, de la libertad propia y ajena y en contra de que el verse mejor a uno mismo tenga como fin evitar la crítica se autoinfligida o lanzada por otros o el querer parecerse a alguien que no seamos nosotros mismos.

No pretendo arreglar el mundo, no voy a decirte que te quieras y te aceptes, porque para eso primero tendría que hacerlo yo, pero al igual que yo me gustaría que te parases un segundo a pensar en ti, en tu relación con los demás (conocidos y desconocidos), en tu opinión de aquel que lleva sombrero o sandalias con calcetines, en la autocrítica y en la crítica ajena, y que saques tus propias conclusiones. Coincidan con las mías o no, creo que si todos nos parásemos a pensar en los sentimientos ajenos y propios, sin esterotipias ni límites seríamos mucho más tolerantes con el prójimo, y lo que es aun más importante, con nosotros mismos.


Besos.


P.D. Os dejo una canción para acabar la semana,  me ha gustado la versión.









3 comentarios:

  1. Un post absolutamente impresionante. Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices. Los problemas de autoestima, que derivan desgraciadamente en muchas ocasiones en trastornos alimentarios, son una ENFERMEDAD (por mucho que haya quien se empeñe en decir que son "niñerías" o "ganas de llamar la atención" u otras barbaridades que se escuchan) provocada por esta sociedad en las que nos bombardean con publicidad de súper modelos por la calle (paradas de autobuses etc) en la tv o en cuanto abres una revista. Ojalá todo el mundo hiciera esa reflexión que tú has hecho y dejara de mirar al de al lado criticando y comentando lo que hace, lo que lleva puesto o lo egocéntrico que es por subir selfies a las RRSS. Ojalá cada uno se centrara en mejorar, en dar lo mejor de sí mismo y en ser feliz y hacer feliz a los suyos. Un post realmente impresionante guapa.Mil besos

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  2. Muchísimas gracias! Me alegro muchísimo de que te haya gustado. Un beso muy grande.

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  3. Amazing , I love them all!!!


    http://whalespa.net

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